La acción del FAMSI en Cooperación Internacional para el Desarrollo Sostenible en 2020: una visión general
Hay que empezar diciéndolo: no por obvio es menos cierto que 2020 fue un año inolvidable, pero de amargo recuerdo. La afectación de la pandemia, aun por calibrar en toda su medida, supuso situaciones difíciles y dramáticas para las personas; desafíos insospechados para el mundo; reconocimientos de debilidades y fortalezas en diferentes dimensiones tanto en lo individual (la capacidad propia de afrontamiento y resiliencia ante la pandemia) como en lo social (el sistema público de salud, el productivo, el económico-social y el político-administrativo entre otros) y en general una calamidad global.
Pero también se puso de manifiesto el valor de lo que nos es común. El valor de la solidaridad, de lo compartido, de lo cercano, de lo sencillo pero básico en el día a día. Y con ello parecieron abrirse nuevas posibilidades, escenarios y oportunidades de transformación social y económica; medioambiental y cultural. Casi se sumó un nuevo ODS a los 17 establecidos: “vencer al virus” y con él, a todo aquello que ha contribuido y todavía contribuye a que sea aún más devastador: la minimización de los servicios públicos esenciales que se centran en el bienestar y crecimiento de las personas; la inexistencia o exclusión del empleo digno; la desigualdad rampante en todos los ámbitos y en la falta de acceso a los recursos que permiten suplir las necesidades básicas humanas; la inequidad abismal entre hombres y mujeres; la distancia enorme entre jóvenes y mayores; el expolio de los recursos naturales, la degradación del medioambiente y el calentamiento global del planeta.
El FAMSI no fue ajeno a todo esto. El impacto sobre el trabajo diario aquí y allá, la imposibilidad de llevar a cabo la programación tanto en Andalucía como en el exterior nos condujo a posponer actividades en curso; luego a suspenderlas y finalmente a modificarlas y a reemprenderlas con soluciones adaptadas que intentamos fuesen creativas y concertadas con todas las partes implicadas con un único fin: continuar materializando la solidaridad, los procesos emprendidos y el acompañamiento a nuestros socios y poblaciones beneficiarios.
No bajamos la guardia. A partir del 14 de marzo de 2020, empezamos a diagnosticar el impacto de la situación en cada uno de los proyectos y acciones, a prever sus consecuencias y a diseñar soluciones alternativas al plan de trabajo previsto. En permanente comunicación con nuestros socios, aliados, contrapartes, con quienes desarrollamos una intensa labor, esas medidas fueron cuajando en propuestas plausibles que se formalizaron mediante las correspondientes solicitudes de modificaciones y ampliaciones de los proyectos. La comprensión y aceptación de estas medidas por parte de las entidades financiadoras y agentes concernidos, su carácter novedoso y su inequívoca coherencia con el marco de objetivos y resultados originales de los proyectos, posibilitó que, en breve tiempo, se retomase la ejecución a buen ritmo, con el amparo de la tecnología, del teletrabajo y de lo virtual (intensamente virtual) o mediante la ejecución delegada en las contrapartes en aquellos casos en que está fue posible en terreno.
Así que a pesar de todo en 2020 se pudo ejecutar y sacar adelante buena parte del Plan de Trabajo. Aunque no sin dificultades, porque, a pesar de que la reprogramación de actividades permitió encaminar la mayor parte de las acciones y cerrar con éxito algunos proyectos, en otros casos estas no pudieron concluir como esperado o hubo que desestimarlas.
También se alcanzó a formular nuevas propuestas, en condiciones menos favorables que en ocasiones precedentes, pero que resultaron exitosas y en su mayoría fueron aprobadas a final de año, marcando así un insospechado hito quinielístico casi con un pleno al quince y por supuesto de realizar y presentar las justificaciones finales previstas en los plazos aprobados originalmente.
América Latina y Caribe
La pandemia ha afectado a todos los países en los que el FAMSI mantiene proyectos de cooperación en América Latina, aunque no en todos de una forma homogénea. Si bien, hay que tener cuenta que los datos son suministrados por las autoridades sanitarias y que se reportan de manera diversa. De forma inevitable no se incluyen las muertes y contagios que no han sido diagnosticados.
Muchos de los proyectos que se desarrollan en esta región tienen como cometido la mejora de la gestión pública de servicios básicos a la población, por tanto, con la pandemia, por un lado, se ha puesto de manifiesto la importancia de reforzar este tipo de servicios y por otro, ha hecho que la mayor parte de ellos hayan tenido que ser modificados para atender las necesidades inherentes a los problemas surgidos por el COVID-19.
En este sentido, el componente de cooperación técnica en muchos casos se ha visto modificado por la imposibilidad de viajar y necesidades acuciantes de equipos de protección para trabajadores, productos de desinfección, etc.
Hay que tener en cuenta que las medidas adoptadas tanto en España como en diferentes países afectan de manera directa al normal desarrollo de los proyecto, cuestiones, que a priori pueden parecer nimias, como podría ser suspender los envíos de empresas de mensajería entre países, supone un problema para poder contar con los documentos justificativos necesarios para los diferentes financiadores y esto es sólo un ejemplo de lo que se está dificultando el trabajo en la oficina técnica.
En Cuba, la crisis económica que ya se vivía en el país, se ha visto agravada durante 2020 por el descenso del turismo y las últimas medidas del gobierno de Trump. Se ha trabajado para controlar los contagios de manera muy férrea, control de fronteras, cierres perimetrales, cierre de colegios, etc. a la par que se ha trabajado en medicamentos y vacunas para la mitigación de la pandemia. La ejecución de los proyectos en terreno se ha visto ralentizada, además de todo esto, por el proceso de reordenación monetaria del país que va encaminada a la eliminación del CUC, y que está afectando a todas las transacciones internas que se producen en el país. Pese a esto, por la necesidad de importación del país, los procesos de compra y envío de materiales y equipamientos se realiza en España y se ha llevado a cabo en tiempo y forma.
En República Dominicana y Haití se ha trabajado para poner en marcha un nuevo programa de fortalecimiento de las Federaciones de Municipios de ambos países. Como en el resto del mundo, los gobiernos locales han estado atendiendo las demandas más inmediatas de la población, por lo que no ha sido hasta final de año cuando se ha intensificado el trabajo de reorientación de la matriz de planificación, cronograma y coordinación entre los diferentes actores del proyecto. No obstante, se espera comenzar durante el próximo año y cumplir con los plazos establecidos inicialmente.
La situación en Bolivia durante 2020 ha sido complicada, a la pandemia se ha sumado un año electoral convulso donde se han llevado a cabo elecciones generales que han devuelto el poder al partido que presidía el país antes del golpe de estado de 2019. Las personas más vulnerables han sufrido de manera más acuciante esta complicada situación; las restricciones a la movilidad han dificultado aún más conseguir su sustento diario, basado, normalmente, en actividades de la economía informal. Algunas actividades de proyectos tienen que ver con la educación ambiental, reciclaje, etc. y se desarrollan en centros escolares que han visto interrumpida su actividad hasta el próximo curso, por lo que están a la espera de que se reabran o reorientar estas actividades. Se han formulado y aprobado proyectos que tienen que ver con la mejora de servicios básicos, como el agua.
La situación en Ecuador ha sido similar a las anteriores. La crisis del COVID-19 ha hecho que el trabajo de la mayor parte de las instituciones contrapartes haya sido teletrabajo, al mismo tiempo que han tenido que hacer frente a las necesidades inmediatas. Este es el caso del proyecto de atención a personas vulnerables en el casco histórico de Quito, en el que se han reorientado gran parte de las actividades fortaleciendo el apoyo a las empresas de recogida de residuos sólidos urbanos de la capital con material y equipamiento para hacer frente a la pandemia y mejorar la seguridad de los trabajadores y trabajadoras de estas empresas. Otros proyectos, como el que se desarrolla en Esmeraldas para fortalecer el trabajo de género de la municipalidad, requerían reuniones presenciales y la reactivación de la actividad presencial, por lo que algunas actividades se han aplazado hasta el 2021.
El trabajo en red con estos y otros países de la región latinoamericana ha sido muy positiva. Sobre todo, en el intercambio de experiencias e ideas sobre cómo afrontar la crisis en diferentes ámbitos: económico, social, de género, etc. desde el ámbito local. Esta actividad se ha llevado a cabo de manera virtual durante todo el año.
África y Magreb
En términos de impacto, la pandemia afectó desigualmente a los cuatro países africanos en donde venimos trabajando (Cabo Verde; Marruecos, Mauritania y Senegal), pero todos tomaron medidas, por lo que hubo que adaptar actividades incluyendo acciones específicas relacionadas con la contención del COVID-19 e incluso la ejecución de proyecto concreto en Marruecos financiado por la Diputación de Cádiz, llamado “Acción Local: provisión de insumos básicos higiénico-alimentarios a poblaciones vulnerables por impacto de COVID19 en el norte de Marruecos. Regiones de Tánger-Tetuán-Alhucemas y La Oriental”.
Intensificamos la comunicación y el trabajo virtual, sustituyendo las actividades presenciales como jornadas, intercambios de experiencias, misiones técnicas por la realización de programas formativos online sobre varias materias (ODS y la agenda 2030 planificación estratégica municipal etc..) campañas de sensibilización y comunicación etc., y proseguimos en diferentes ritmos, con las construcciones de infraestructuras comunitarias y los equipamientos necesarios acordados con las contrapartes.
La celebración del IV Foro AN-MAR en Sevilla en el mes de enero fue la última actividadpresencial importante que se celebró antes de la entrada en vigor del estado de Alarma.Bajo el lema de tender puentes de cooperación descentralizada entre Europa y África, reunió a más de 120 personas, con una alta representación política e institucional en dos intensas jornadas de trabajo en donde se abordaron mesas redondas, diálogos, talleres y debates en torno al género, la cooperación descentralizada, el papel de la Unión Europea el desarrollo local etc.,y facilitó la firma de acuerdos y convenios estratégicos con REFELA (Red de mujeres electas locales africanas de CGLU-A), con la Dirección General de Colectividades Locales de Marruecos y el impulso del trabajo con otras redes africanas.
En Mauritania además del COVID, hubo que sortear un año de lluvias inundaciones que vinieron a sumar dificultades pero donde finalmente se concluyeron las infraestructuras comunitarias previstas en el proyecto “RIMDEL”fueron realizadas integralmente las formaciones profesionales en sinergia con la OIT.
En materia de provisión de agua potable, se continuaron las actuaciones tanto en Mauritania como en Senegal, bien iniciando proyectos como el de “Optimización del servicio público de agua potable con tecnologías adaptadas y su gestión sostenible en las comunas del departamento de M´Bagne, región de Brakna”financiado pro la Diputación de Jaén; bien concluyendo actuaciones como en la caso del proyecto transfronterizo AWA II “Acceso al agua potable con tecnologías adaptadas y su gestión pública local con enfoque DEL en 4 Comunidades Rurales de la Región del Fouta Toro” financiado por AACID o continuado las actividades caso del proyecto financiado por el Ayuntamiento de Córdoba, “Mejora del acceso al agua potable y su gestión pública local en las comunas del Departamento de Podor” si bien tuvo que ralentizar su ejecución debido a las inundaciones en las zonas beneficiarias.
En Senegal se continuó avanzando en el terreno de la formación profesional a través de la segunda fase del proyecto “Apoyo al desarrollo económico local a través de acciones específicas de formación y acompañamiento técnico a los centros de formación profesional del Departamento de Podor” donde participan la Diputación de Huelva y el Ayuntamiento de Córdoba.
En 2020 se han formulado y aprobado tres propuestas interesantes. Dos para AACID en Senegal y Mozambique vinculadas al fortalecimiento institucional de gobiernos locales y otra para la UE con el proyecto “FLEURIR-Favoriser L’Écosystème Urbain, environnemental, économique et social Intégré de Rosso” Mauritania,que incide en la mejora de las condiciones urbanas, económicas, sociales y ambientales de la tercera ciudad en importancia del país y paso obligado de personas y mercancías desde el África subsahariana.
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